Por: Maribel Rosario Contreras
Como empoderamiento se conoce el proceso por el cual se dota a una persona o a un colectivo de herramientas suficientes para aumentar su fortaleza, mejorar sus capacidades y acrecentar su potencial, con el objetivo de que pueda mejorar su situación social, política, económica, psicológica o espiritual (www.significados.com/empoderamiento/).
Empoderar económicamente a las mujeres significa desarrollar en ellas la confianza y la seguridad en sí mismas, en sus capacidades, en su potencial y en la importancia de sus acciones y decisiones para afectar su vida positivamente; desplegando capacidades y habilidades para que puedan mejorar su situación en lo referente a la actividad económica y productiva que desarrollan o desarrollarán.
El empoderamiento de las mujeres, especialmente el empoderamiento económico es un elemento central de la garantía de sus derechos y una necesidad si queremos erradicar la pobreza y tener una economía inclusiva, considerando que las mujeres son más de la mitad de la población y porque además la mayoría de egresados de nuestras universidades son mujeres, alcanzando en este momento más del 70% en Venezuela, siendo de un 58% en Latinoamérica, considerando que estas cifras van en crecendo con la actual participación en las carreras universitarias, sobre todo en las que fueron consideradas en el pasado casi de exclusividad de los hombres.
Además las mujeres siguen sufriendo de manera desproporcionada la pobreza, y discriminación de género implica que a menudo las mujeres acaban desempeñando trabajos no seguros y mal pagados, y siguen siendo una pequeña minoría en puestos directivos.
En la incorporación de las mujeres a los sistemas de ciencia y tecnología, al trabajo de dirección y de alto nivel, tanto en lo público como en lo privado, y en consecuencia al goce de los derechos, hace falta más que el discurso, hace falta crear las condiciones sociales, políticas, para su inserción en condiciones de igualdad. Para ello hay que valorar y hacer visible el trabajo de las mujeres en estos espacios.
La discriminación también reduce el acceso a bienes económicos como la tierra y los préstamos y limita su participación en el diseño de políticas sociales y económicas. Adicionalmente, gran parte de las tareas domésticas, las tareas sociales, recaen en las mujeres lo que implica que tienen más horas de trabajo no remunerado, que trae como consecuencia poca posibilidad de acceder a empleos de responsabilidad y que además implican siempre limitantes en su autonomía.
Empoderar a las mujeres para que participen plenamente en todos los sectores y a todos los niveles de la actividad económica resulta fundamental para: construir economías fuertes; establecer sociedades más estables y justas; alcanzar los objetivos de desarrollo, sostenibilidad y derechos humanos acordados internacionalmente y mejorar la calidad de vida de las mujeres y de la Comunidad en general.
Diversos compromisos internacionales apoyan el empoderamiento económico de las mujeres, entre ellas la Plataforma de Acción de Beijing, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y diversos convenios sobre la igualdad de género de la Organización Internacional del Trabajo.
Principios para el empoderamiento de la mujer
Los Principios para el empoderamiento de la mujer, es el producto de una colaboración entre UNIFEM y el Pacto Mundial de la ONU, basado en una consulta internacional de varios actores, y adaptado de los Principios de la mujer de Calvert. Éstos fueron originalmente establecidos conjuntamente con UNIFEM y presentados en 2004 como el primer código de conducta empresarial mundial centrado exclusivamente en el empoderamiento, el avance y la inversión en las mujeres de todo el mundo, los cuales son:
Si se desea aumentar la apertura y la inclusión en las políticas y operaciones de emprendimientos económicos y empresariales de las mujeres, es necesario disponer de técnicas, herramientas y prácticas que aporten resultados. Los Principios para el empoderamiento de la mujer, que fueron establecidos a través de un proceso internacional de consultas de varios involucrados, bajo la guía del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y del Pacto Mundial de las Naciones Unidas (UNGC), ofrecen un “lente de género” por la que las empresas e instituciones del Estado deben evaluar y analizar las iniciativas, las metas y las prácticas de información existentes, en el marco de estos principios.
Los Principios para el empoderamiento de la mujer ofrecen una serie de consideraciones para ayudar tanto al sector privado como al sector público a centrarse en los elementos esenciales para promover la igualdad de género en el trabajo, el intercambio comercial y la actividad económica, y en la comunidad.
Estrategias recomendadas en materia de Empoderamiento Económico y productivo para las mujeres.
Articulación del Estado y el sector privado para implementar los 7 principios del empoderamiento económico productivo de las mujeresmico productivo de las mujeres.