De los planes de igualdad de género en Venezuela

Por Maikely Ferrer

Dicen popularmente que información es poder, bajo esta frase se construyen y entretejen una serie de valoraciones, opiniones y hasta criterios de lo que debe hacerse o no hacerse. En el caso del diseño de políticas y acciones en atención de problemáticas que afectan a un número considerable de personas, contar con datos e información es el primer gran paso en la elaboración de planes de respuesta ante cualquier problema. Si bien, entender la realidad es un acto sumamente complejo y la información se presenta de diversas formas, la organización de los hechos, las causas y sus efectos es una actividad que no debe dejarse al olvido y asumir que la sistematización de la información permite atender con eficiencia y certeramente los problemas.

Claro está que brindar una respuesta efectiva y coherente con la realidad es una actividad complicada, pero no imposible. Uno de los mecanismos que se vienen desarrollando en la gestión pública ha sido la construcción de planes sectoriales, que buscan generar una ruta de navegación para los agentes decisores e implementadores de acciones públicas en pro de la búsqueda de soluciones a las demandas de grandes grupos poblacionales.

En el caso de Venezuela varios son los ejemplos, sin embargo quiero hacer referencia a los planes sectoriales en materia de igualdad de género, que hasta los momentos han sido tres, cada uno enmarcado en un contexto, en una linea de lucha y sobre todo en el aporte que produce a cada agente el desarrollo de logros significativos para las mujeres en toda su diversidad.

Haré especial mención al Plan para la Igualdad de Igualdad y Equidad de Género “Mamá Rosa” 2013-2019, el cual próximamente debe ser objeto de revisión y evaluación. El proceso de su construcción fue una experiencia de grandes retos, pues una de las caracteristicas esenciales de estos planes es que se formularon con la información suministrada por las mismas mujeres en su diversidad, resultando el trabajo de organización y sistematización una labor de primer orden, pues la realidad de sus demandas deben quedar transformadas en estrategias.

He de admitir que participar en este proceso fue una experiencia enriquecedora y reflexiva, pues entendí el grado de incidencia que se puede tener al contar o no con datos e información del sector, y comprendí la importancia de sistematizar y ordenar la información. A modo de reflexión el primer elemento para la generación de soluciones efectivas, certeras y coherentes parte del diagnostico real del problema, aquí dejo abierta la rendija para seguir reflexionando y analizando estos instrumentos.